Carta a los centennials

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Carta a los centennials

Milennials: nacidos entre 1982 y 1994 :: Centennials: nacidos entre 1995 y 2010

Soy una Milennial, no se si el estereotipo de una, pero si una persona que porta los signos y cicatrices que ha dejado la historia que heredó y la que contribuyó a escribir. Acá me encuentro, con los aciertos y errores con los que las próximas generaciones deberán lidiar. Acá estoy, saludándolos a ustedes los Centennials, compañeros de mates, charlas, risas, llantos, debates, alegrías y tristezas. Comparto todos mis días con ustedes, pero aún así nunca me detuve a saludarlos.

Debo confesarles que me siento mucho más cerca de ustedes que de mi generación y, quizás por eso, durante un tiempo me hice la distraída, pensaba que era una cuestión casual encontrarlos, que mis formas y costumbres aún seguían siendo las últimas, las más novedosas, pero me di cuenta de que ya no es así y que entenderlo de esa forma me ayudaría a conocerme mejor a mi misma y así, conocerlos mejor a ustedes.

Hubo un click. Siempre lo hay, tiene que haberlo. El mío lo viví con el nacimiento de mi hija, Juana. Ella me regaló un mundo nuevo lleno de sonrisas matutinas y noches interrumpidas, con Juana vino un renacer para mí. Hoy en día algunas cosas siguen siendo las mismas de siempre –o uno intenta mantenerlas– y muchas otras han cambiado. Extraño un poco esos momentos de tirarme en el sillón a leer un libro por horas, las cenas con amigas hasta bien tarde dónde desayunaba justo antes de acostarme, la bella simpleza de ducharme por más de 10 minutos y la irresponsable sensación de despertarme un fin de semana solamente para almorzar.

Siempre pensé que la vida se construía con las pequeñas cosas y que viviéndolas a pleno le daba valor a la vida, pero dentro de ese renacer me encontré con algo gigante, en donde las emociones se potencian, el amor se agranda, las prioridades cambian, la amistad se afianza, la familia se transforma, el núcleo se empieza a hacer firme y todo eso, en conjunto, va poniéndome un poco sensible e inestable, eufórica y nostálgica, crítica y optimista, libre y sofocada. Pero cuando recuerdo el deseo de aquel ayer donde buscaba este presente, todo se calma.

¿Estoy lista para reconstruirme? ¿Qué quiero enseñarle a Juana todos los días? ¿Qué cosas viene a enseñarme ella? Son preguntas que rondan por mi cabeza y que ella, sin hablar, me hace reflexionar.

¿Qué pasará cuando hable no?, lo sabremos más adelante. Pero dentro de todo este hermoso vértigo hay algo que sí sé y son los pilares que le dan sentido a todo: amor, sonrisas y libertad.

Así como Juana es el renacer de mi vida, ustedes Centennials están listos para dar un giro grande a este mundo. Son un grupo de pibes y pibas que la tienen bastante clara, que vinieron a poner el mundo patas para arriba. Entendí que a pesar de que en las calles nos mezclamos y parecemos iguales, somos bien distintos. Me lo hicieron saber el mismo día que nacieron con un smartphone bajo el brazo (nosotros solíamos decirle “con un pan bajo el brazo”) o cuando ví que el discman, el jogging con pitones y el Blackberry ya no eran lo “último de la moda”.

Aún los estoy conociendo, pero mientras más lo hago más me gusta su generación: ¡qué convicción!, ¡qué fuerza!, ¡sí que se hacen escuchar!, no tienen todas estas inútiles trabas y barreras con las que hemos crecido nosotros y que nos llevó una vida destruir. Avanzan sin tregua y están tomando la bandera de nuestras luchas con la energía propia del cambio, ese cambio que llevan en la sangre, nacieron con la idea de que podemos ser lo que queramos ser. Han visto Presidentes Mujeres, un Presidente negro en un país con una historia basada en la esclavitud, nacieron sabiendo que el amor y la familia no tienen género, que hombre y mujer son rótulos que no tienen porqué definir tu futuro, que los animales anhelan la misma libertad que nosotros, que cuidar el planeta es una obligación, que la historia está hecha para ser repensada y que el mundo es uno solo y es de todos.

Wow! Cuantas cosas, cuantos cambios, que lindo se ve ¿no? Una de las cosas que más me gusta es el compromiso social que tienen y cómo en ustedes no es seductor ese mundo de hadas, de príncipes y princesas que sí me vendieron a mí, del cual intento correrme todos los días, porque entendí que el mundo no es cuento de hadas, no está para que lo leamos, la vida nos hace guionistas del mundo en el que queremos vivir y eso, ustedes, lo entendieron inmediatamente.

Por momentos me siento Centennial, a veces Milennial y me deconstruyo para hacer de mi paso por este mundo lo mejor para todas las generaciones que sigan, quisiera borrar las líneas generacionales y abrazar la idea de que somos el resultado de la humanidad que estuvo antes que nosotros y ser la protagonista de la historia que dejaré a los que vendrán.

¿Ustedes cómo nos ven? ¿Les servimos como inspiración? Los quiero seguir conociendo. Algún Centennial que me salude!

Dolores Beliera

Autor

  • Dolores Beliera

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